El futuro político de Daniel Scioli: aspiraciones a ser Canciller y candidatura en puerta

Nacionales 26 de mayo de 2021 Por Visión Política
Acostumbrado a resistir los golpes duros, Daniel Osvaldo Scioli supo reinventarse.
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Acostumbrado a resistir los golpes duros, Daniel Osvaldo Scioli supo reinventarse. Después de perder en la pelea por la Presidencia en la segunda vuelta de las elecciones de 2015 frente a Mauricio Macri, fueron muchos los que auguraron el fin o un declive notorio de su carrera política. Sin embargo, como otras veces, renació en ese terreno en el que aprendió a moverse desde que Carlos Menem, allá por la década del 90, le diera un espacio, luego del grave accidente que sufrió conduciendo su lancha en una competencia de motonáutica.

Scioli está consolidado en su rol de embajador en Brasil tras haber logrado algunos éxitos comerciales y mejorado la relación bilateral con el país que lidera Jair Bolsonaro. Aunque todavía falta bastante -más en los tiempos de incertidumbre que provoca una pandemia mundial- su nombre empieza a circular en Olivos, en la Casa Rosada y en el Congreso Nacional porque muchos lo imaginan como candidato encabezando la lista de diputados de la provincia de Buenos Aires en las elecciones de medio término. No obstante, todavía no hubo mediciones de imagen.

Ahora estoy enfocado en esta responsabilidad”, responde Scioli desde San Pablo cuando lo consulta sobre su futuro. “El mandato del Presidente fue muy claro: generar las condiciones para que la mayor cantidad de inversiones lleguen a la Argentina. Y trabajando intensamente con todos los sectores de la economía brasileña lo estamos logrando”, agrega.

Alberto Fernández lo elogió en forma categórica en su reciente visita a una fábrica de calzado en Eldorado, Misiones. “Es mi hermano, mi alter ego, hablar con él es hablar conmigo; confíen en él, tiene la misma mirada que tengo yo”, afirmó el jefe de Estado, una frase que alimentó las versiones sobre otro lugar dentro del Frente de Todos para el ex gobernador de Buenos Aires durante dos períodos consecutivos del kirchnerismo, entre 2007 y 2015.

Daniel es un ser hiperkinético, es uno de mis amigos más queridos, y un gran embajador, que me ayuda a resolver muchos problemas y desafíos, porque Argentina y Brasil son un especio geográfico y económico común”, agregó. “Los argentinos no hubiéramos tenidos que pasar las penurias que pasamos por cuatro años (si Scioli hubiera ganado)”, señaló en referencia a la elección en que Macri lo venció en el balotaje.

Otra de las opciones en las que piensa el Gobierno para el embajador en Brasil y que entra en sus aspiraciones a futuro sería el manejo de la Cancillería argentina, que por el momento está con Felipe Solá al frente.

Alberto es un gran motivador. La admiración es mutua. Le reconozco su tenacidad y su capacidad de trabajo. Recibió una herencia muy complicada, con una deuda externa grande, un desmantelamiento del aparato productivo y del sistema de salud y encima tuvo que enfrentar este desafío de la pandemia”, describe Scioli.

El vínculo que los une se fortaleció cuando el actual Presidente sufría el hostigamiento de los sectores más duros del ala kirchnerista y Scioli era uno de los pocos que lo visitaba. El primer mandatario reconoció esa amistad nombrándolo en un puesto complejo porque necesitaba reencauzar las relaciones con un líder como el brasileño que se encuentra en las antípodas ideológicas. Y sabe que Scioli es “tropa propia, un albertista”. Sus movimientos, además, despiertan el recelo del kirchnerismo.

Quienes conocen de cerca a quien fuera diputado, ministro de Deportes y de Turismo, vicepresidente de Néstor Kirchner y gobernador de la provincia más poblada del país, aseguran que Scioli se siente “más a gusto en la gestión que en una banca en el Congreso”. Pero que si lo necesitan “estará a disposición”. Los primeros sondeos que encargó el Frente de Todos en los territorios que comanda Axel Kiciloff indican que dos o tres posibles nombres “no miden lo suficiente” y que se precisa a alguien con experiencia y exposición si se pretende una mayor seducción en el electorado independiente, ese que suele inclinar cualquier comicio.

Por más que es uno de los embajadores políticos de este mandato presidencial, en la diplomacia demostró que se mueve con soltura, a la que le adosa también movimientos comerciales. Basta repasar los posteos en su cuenta de Twitter las reuniones con cámaras empresarias brasileñas en varios estados. Scioli aparece mostrando el primer cargamento de langostinos en el Mercado Central de San Pablo, que permitió romper un período de 8 años de trabas a ese producto que exportan las pesqueras del sur argentino; y junto a los directivos de la empresa Pirelli negociando por la provisión de neumáticos, o dialogando con el empresario Rubens Ometto del grupo Cosan, que prometió una fuerte inversión en las refinerías de la petrolera Shell en Dock Sud.

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También recorre los despachos de las figuras políticas de Brasil. El jueves 20 de mayo, por ejemplo, estuvo una hora y 10 minutos con Henrique Fernando Cardoso, en la residencia del ex presidente brasileño, de 90 años. “Tuvimos un muy rico intercambio, porque tiene una visión integracionista del Mercosur. Me dejó muchas enseñanzas esa charla porque su opinión es muy valiosa, contribuye a la integración”, reconoce en el diálogo telefónico con este medio. Hasta se llevó, de regalo extra, un video con un saludo de Cardoso para Alberto Fernández.

Scioli cultiva el diálogo e intenta apostar por el consenso, a pesar de la dificultad de encontrar coincidencias con un gobierno de derecha como el de Bolsonaro. Halló un buen interlocutor en el secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil, el almirante Flavio Viana Rocha, mano derecha del jefe de Estado del país más poderoso de Sudamérica. También habla seguido con el hijo del presidente y diputado federal, Eduardo Bolsonaro. Y se amoldó al cambio de canciller cuando Ernesto Araújo fue reemplazado por Carlos Franco França, quien el 6 de abril quedó al frente del Palacio de Itamaraty.

Soy pragmático, no tengo prejuicios. Me reuní con todos desde que asumí como embajador, a fines de junio de 2020. Tratamos de encontrar los puntos en común, porque con Brasil nos necesitamos mutuamente. Por eso ellos volvieron a ser nuestro principal socio comercial. Construimos buenas relaciones personales con todos los gobernadores de este extenso país y eso es muy importante con el objetivo de atraer inversiones, de generar más empleos a través de las empresas brasileñas que están afincadas o que tienen una filial en Argentina”, cuenta Scioli cuando se le pregunta sobre cómo logró armonizar una alianza que estaba dañada.

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Su trabajo permitió un encuentro virtual entre ambos presidentes el 30 de noviembre pasado que era impensado unos meses antes, la visita de Viana Rocha a Buenos Aires y una cumbre de cancilleres para celebrar las primeras tres décadas de la existencia del Mercosur el 26 de marzo en la que surgieron diferencias, sobre todo con la apertura a otros mercados y el arancel externo común del bloque regional (AEC) pero también algunas coincidencias.

Scioli viaja constantemente de uno al otro lado de la frontera común con Brasil. El nuevo desafío será abordar la problemática del cambio climático con el canciller França, con el que mantiene contactos desde que llegó a su destino en Brasilia. “Fue una de las primeras personas que me recibió aquí y que me orientó en muchísimos temas. Sobre lo que planteó el presidente Joe Biden en la última cumbre sobre Cambio Climático hay un fuerte compromiso de Argentina. Hacía allí apuntaremos, forma parte de la nueva agenda”, admite. Brasil recibió quejas enérgicas de algunos líderes mundiales como el francés Emanuel Macron por la deforestación y los incendios en la selva amazónica.

Mientras sigue tejiendo acuerdos y redes con Brasil, en el gobierno de Alberto Fernández surge la disyuntiva de mantener a Scioli en una embajada clave o de arriesgarse a impulsarlo nuevamente a una banca de legislador. ¿Podría ser el aspirante a una candidatura testimonial como las que Kirchner propició en 2009? Solo el tiempo permitirá mayores certezas. Todavía faltan muchos meses de rosca política para definir candidaturas. Fuentes: lamovidaplatense.info e infobae.com

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