Elecciones en Perú: ventaja del Fujimorismo sobre Pedro Castillo en los primeros datos oficiales

Mundo 07 de junio de 2021 Por Visión Política
Ballotage en Perú: con el 77% de las actas procesadas, Keiko Fujimori tiene el 51,9% de los votos y Pedro Castillo 48%.
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LIMA.- En unas elecciones en las que están en disputa dos modelos antagónicos, el boca de urna señalaba un ajustado resultado con el candidato de izquierda Pedro Castillo ligeramente por encima de la candidata de derecha Keiko Fujimori. Pero, pasadas las 23.30 de Perú (1.30 de la Argentina) se conocieron los primeros datos de la ONPE que posicionó a la hija del expresidente con el 52,90% contra el 47,09%.

El maestro de escuela rural y la hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori habían llegado empatados en los sondeos, tras una campaña marcada por la exacerbación de los miedos.

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Fujimori se presentó a la presidencia con la promesa de mantener el modelo de libre mercado instaurado hace tres décadas con la Constitución que forjó su padre. Su candidatura recibió así el apoyo de la elite económica y de intelectuales liberales como el novelista Mario Vargas Llosa, así como políticos de otros países, entre ellos el opositor venezolano Leopoldo López.

El maestro y sindicalista Castillo, un desconocido hasta principios de año convertido en la sorpresa de las elecciones, propuso reescribir la Constitución para fortalecer el papel del Estado en la economía.

Con ese ideario Castillo reunió, entre otras, las adhesiones públicas de los expresidentes de Bolivia, Evo Morales, y Uruguay, José “Pepe” Mujica, dos influyentes representantes de la izquierda latinoamericana.

Los comicios más polarizados en décadas en el país siguieron a una tormenta política con cuatro presidentes en cinco años, protestas y múltiples denuncias de corrupción contra políticos.

El mandatario interino Francisco Sagasti, quien asumió en noviembre pasado, exhortó a sus compatriotas “a respetar escrupulosamente la voluntad expresada en las urnas”.

Quien gane estas elecciones enfrentará una situación especialmente dramática por el Covid-19, que ya dejó más de 1,9 millones de casos y más de 185.800 muertos.

Las autoridades debieron corregir la semana pasada la cifra de decesos, la más altas del mundo en relación a los habitantes, tras haber registrado erróneamente un número tres veces menor.

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Dos millones de peruanos perdieron sus empleos durante la pandemia y tres millones pasaron a ser pobres, por lo que ahora un tercio de los 33 millones de habitantes vive en la pobreza, según datos oficiales, aunque en este caso también las cifras podrían estar subvaluadas.

Keiko Fujimori, la heredera de la dinastía
Keiko fue primera dama durante el gobierno de su padre y heredó su legado de derecha tras su caída y desaparición de la escena pública. Años después entró al Congreso y desde ahí, como líder de la principal fuerza del recinto, ejerció una acción demoledora contra el presidente Kuczynski, arrinconado y forzado a renunciar en 2018.

Fujimori, considerada como “populista de derecha” en las elecciones pasadas, pasó a ser esta vez la favorita de los sectores dominantes, que ya no la consideran una dirigente populista sino un “mal menor” contra los temidos desafueros de Castillo.


Será la primera apuesta presidencial de Castillo, que carece de experiencia previa en la función pública y basa su fogueo en sus días como dirigente del poderoso sindicato de maestros, un gremio que demostró su fuerza cuando paralizó el país durante un extendido reclamo en 2017.

Con claras posiciones de izquierda, Castillo promueve un rol fortalecido del Estado en la economía, pero advirtió que no busca eliminar la empresa privada ni la inversión extranjera. Según su discurso, las “riquezas [naturales] deben nacionalizarse, con nuevas reglas de impuestos y regalías que son muy necesarias”.


Pese a sus marcadas diferencias en materia económica, los dos tienen una mirada conservadora de la sociedad, rechazando las doctrinas progresistas y liberales. Los dos son antiaborto, defienden la familia tradicional, no dan importancia a los derechos de la comunidad LGTBI y rechazan el enfoque de género en la educación.

Los dos rivales también compartirán las mismas limitaciones en caso de acceder al poder. Ninguno podrá desplegar la agenda que ofrece como solución a los problemas de fondo del país si no se sienta a negociar con un Congreso fragmentado, y siempre díscolo, donde no habrá un partido dominante y especialista en tumbar presidentes.

Fuente: LN/PrimeraPagina.es

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