Se complica la Hidrovía: el actual operador en conflicto con los belgas traba el plan de Alberto

Nacionales 08 de junio de 2021 Por Visión Política
El empresario de Chascomús, involucrado en la causa Cuadernos, escala el conflicto con sus socios belgas, el llamado a licitación internacional cuestionado por el kirchnerismo duro.
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La relación entre la operadora global de dragas Jan de Nul y el empresario Gabriel Romero atraviesa su peor momento. Hace años que el empresario radical se venía retirando del manejo de la Hidrovía, cuya operación recayó en la compañía belga. Pero luego que se presentara como arrepentido en la causa Cuadernos y acusara directamente a Cristina Kirchner, prácticamente se retiró del mundo de los negocios.

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 Socio incómodo y sin un aporte técnico importante -Romero se encarga del balizamiento de la Hidrovía, una tarea sencilla frente al dragado-, este empresario que tuvo su época dorada cuando representaba los intereses del alfonsinismo, ahora parece querer presionar a sus socios trabando el flujo de fondos de la compañía.

El timming no parece casual, la Hidrovía enfrenta una nueva licitación en la que Jan de Nul busca presentarse, esta vez sin Romero. Mientras tanto, el dragado quedó transitoriamente a cargo de la empresa belga por 90 días. Se suma la necesidad de aumentar los trabajos de dragado por la bajante histórica del Paraná.

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La sociedad de Jan de Nul y Emepa -la compañía de Romero-, es por partes iguales, pero el reparto de fondos se estructura en base a un acuerdo interno que contempla las muy distintas cargas de trabjo y costos operativos. La firma belga afronta el costo de la operación de enormes dragas. En Marzo de este año, Romero dejó de autorizar el reparto de fondos y Jan de Nul se vio obligada a tomar créditos para financiar el capital de trabajo y mantener la vía navegable operativo.

No es un tema menor, por la Hidrovía salen las cosechas que exporta la Argentina y financian la macroeconomía; además de entrar ahora los buques regasificadores que suplirán la falta de gas en este invierno.

 La actitud obstruccionista de Romero no es nueva, pero se agravó, afirmaron a LPO fuentes al tanto del conflicto. En efecto, en 2009 cuando se extendió la concesión se analizó la posibilidad e aumentar el calado del dragado a 36 pies, pero el dueño de Emepa no estuvo interesado en hacer las inversiones y trabó la posibilidad que entusiasmaba a Jan de Nul.

Fuente:LPO/PrimeraPagina.info

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