Máximo busca ser Kirchner: el congreso que viene va a necesitar más de aquel Néstor que del silencio

Nacionales 27 de julio de 2021 Por Visión Política
maximo-kirchner

Aunque aún resta saber si el oficialismo conseguirá mayoría propia para controlar el recinto a gusto, con las listas presentadas y las internas conocidas mientras se definían está claro que en diciembre la Cámara de Diputados será bien diferente a la de estos días.  

Las fuerzas mayoritarias no podrán evitar fuertes discusiones puertas adentro en cada debate. En Cambiemos convivirán figuras de alto perfil y ni siquiera está claro quién será el jefe, mientras que en el Frente de Todos crecieron las disputas de poder entre la Rosada y el tándem Sergio Massa-Máximo Kirchner y relucieron subgrupos como "sindicatos" o "gobernadores", dispuestos a sostener su identidad. 

El recinto se completará con partidos provinciales y figuras sueltas como Graciela Camaño y, tal vez, Florencio Randazzo. El peso específico de cada uno de ellos se medirá en noviembre, cuando se sepa si el Frente de Todos los necesita para aprobar leyes. 

606a528e28343_940_529!

Pero el mundo interno de cada frente será un tema en sí mismo, en una época de polarización extrema  y también de mucho debate ideológico. Algunos diputados del PRO que abandonaban la Cámara se lamentaban de no presenciar los intercambios de opiniones que habrá entre Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Diego Santilli y María Eugenia Vidal, estos dos últimos con el chat abierto de Horacio Rodríguez Larreta

Se descuenta que ninguno batirá el récord de presentación de proyectos o participaciones en comisión, pero habrá leyes que dominen la escena pública y estarán obligados a tomar posición si quieren ser protagonistas en el futuro.  

Mauricio Macri  podrá intervenir con en esas discusiones con Hernán Lombardi (el único pedido que le hizo a Larreta en la lista bonaerense), Pablo Torello y Gustavo Santos, sólo si pasa la primaria cordobesa. Patricia Bullrich se hará oír a la distancia con el bonaerense Gerardo Milman, su mano derecha cuando fue ministra de Seguridad, y hará ruido en los medios con los porteños Fernando Iglesias y Waldo Wolff.  

Y a Frigerio y Monzó los espera un grupo de leales, referenciados en Sebastián García De Luca, ex segundo en el Ministerio del Interior, que amagó a armar un bloque aparte el año pasado pero prefirió mantener la unidad. Ya no peleará sólo.   

Por ahora nadie pide la jefatura del PRO, a cargo de Cristian Ritondo, leal a Vidal, que a estos problemas puede sumarle otro que ya tuvo: una rebelión del interior, que lo obligó a ceder la vice de la Cámara al mendocino Omar de Marchi y ubicar como su segunda a la cordobesa Soher El Sukaria. 

image_2021-07-26_125319

Macri y Bullrich alimentaron estos grupos como propios, pero en realidad supieron validar su identidad en una época donde los regionalismos chocan cada vez más y son capaces de dividir las bancadas. La recesión sin fin impide a cualquier espacio político elaborar un discurso que garantice bienestar en los referentes de las economías locales. 

En la UCR es todo desconcierto en Diputados porque sus dos principales figuras podrían mudarse al Senado, aun cuando tienen la mitad del mandato por delante. Se trata del jefe de bloque Mario Negri, que aún debe pasar una interna en Córdoba; y el mendocino Alfredo Cornejo, que es presidente del partido y tiene una banca asegurada en la Cámara vecina. 

Negri preside además el interbloque Cambiemos y ninguno de sus dirigidos imagina un sucesor, en una bancada que tendrá a figuras de perfil alto como Facundo Manes y Martín Tetaz mezclados con referentes regionales de peso, de la talla del mendocino Julio Cobos, el cordobés Ramón Mestre y tal vez el chaqueño Roy Nikisch, si gana su primaria contra la lista de su archi rival Ángel Rozas.   

Negri preside la UCR y el interbloque Cambemos y ninguno de sus dirigidos imagina un sucesor si se muda al Senado. Pesa que revalidó ambos títulos en reñidas votaciones internas en noviembre de 2019, cuando Cornejo lo desafió pero no juntó los porotos para correrlo

Y no estarán para ayudar diputadas muy activas en los últimos años como la cordobesa Brenda Austin, quien llegó de la mano de Mestre y se convirtió en la principal colaboradora de Negri para ordenar a todo el interbloque. 

Integraba una mesa chica con colegas como Silvia Lospennato, del PRO, y juntas eran capaces de organizar los grupos de chats para coordinar las sesiones entre los 116 diputados de orígenes bien diversos. Con las figuras que vienen, esa tarea no será saludable para nadie. 

Tampoco renovará su banca el mendocino Luis Petri, tras ocho años en los que logró crear un perfil combativo capaz de atraer a Macri y Bullrich. No le alcanzó para seguir y su futuro inmediato estaría en la legislatura local. 

image_2021-07-26_125408

Aún no se anotan candidatos a relevar Negri pero algunos de sus correligionarios patrocinan al formoseño Ricardo Buryaile, sólo porque lo ven capaz de conducir. Pesa y mucho que el cordobés revalidó el título en una reñida votación intramuros, allá por noviembre de 2019, cuando Cornejo lo desafió pero no juntó los porotos para correrlo. 

Después, el PRO tenía más diputados para pedir el control del interbloque, pero Ritondo prefirió cedérselo para no tensar su propia interna. Tanto es el oficio que se le reconoce a Negri para contener a sus pares, que hay quienes llaman a su despacho del tercer piso del palacio como "el consultorio". Tal vez quede desocupado. 

Máximo y Massa se frecuentaron semanalmente con Cafiero estos dos años, pero nunca lograron afianzar su relación. Con la agenda parlamentaria paralizada, las reuniones se pasaron a los lunes, se redujeron a definir la estrategia política par la provincia de Buenos Aires y no terminaron de la mejor manera.

En el oficialismo nadie imagina rupturas ni conversiones, pero sí mucha tensión porque el cierre de listas y los últimos debates legislativos dejaron demasiado en evidencia los grupos que conviven y no siempre se llevan bien, aunque jamás voten divididos. 

La principal puja que dejó el cierre de listas fue por la negativa de Alberto Fernández a ceder a Santiago Cafiero para la lista de diputados y de ese modo dejar la jefatura de Gabinete disponible a Cristina y Máximo, que presionaron toda la semana para quedarse con ese sillón. 

En los pasillos se escuchó que estaba reservado para el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde y que en diciembre Massa podría recalar en un mega ministerio que le aportara dinámica a la gestión. Por ahora, quedó todo en el olvido. 

image_2021-07-26_125442

Para fin de año, además, debería estar definido si sigue siendo ministro de Hacienda Martín Guzmán, de muchos choques con el tándem Máximo-Massa cada vez que pidió una ley. Tal vez prefiera volver a dar clases en la Universidad de Columbia, donde se le vence la licencia. Un dato: una de las economistas preferidas del jefe de bloque es la diputada Fernanda Vallejos, que no renovará. 

Máximo y Massa se frecuentaron semanalmente con Cafiero estos dos años, pero nunca lograron afianzar su relación. Con la agenda parlamentaria paralizada, las reuniones se pasaron a los lunes, se redujeron a definir la estrategia política para la provincia de Buenos Aires y no terminaron de la mejor manera. 

Ante la negativa del jefe de Gabinete a competir, Alberto no pudo ni mechar otro nombre propio que Victoria Tolosa Paz en la lista de la provincia de Buenos Aires y ni se asomó a las nóminas de la Legislatura bonaerense. "Cafiero resistió, pero quedó golpeado", resumían los testigos e la negociación

En Diputados, el presidente seguirá con el teléfono abierto de Eduardo Valdés, sumará a Tolosa Paz y a Leandro Santoro, quien de todos modos supo vincularse bien con La Cámpora

image_2021-07-26_125454

Valdés se animó el año pasado a ensayar una arenga albertista en un zoom del bloque, cuando pidió a sus pares "salir a defender al presidente", si es necesario, en los medios públicos. Nadie le contestó. 

Podría sumarse a sus consignas el entrerriano Enrique Cresto, titular del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento, con el duro reto de enfrentar a Frigerio. Su jefe es el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis, ex intendente de San Martín, y que junto al alcalde de Hurlingham Juan Zabaleta son los principales albertitas del conurbano. 

Máximo los mira de reojo y amenaza con disputarle sus territorios. En Hurlingham obligó a Zabaleta a presentarse para enfrentar a una lista de La Cámpora. 

Pero aunque el kirchnerismo sigue siendo socio mayoritario del Frente de Todos, una condición que garantizó con nuevos camporistas que llegarán por Buenos Aires, en los cierres de listas relucieron nuevos grupos fuertes que se hacen valer con voz y voto. 

Los intendentes del conurbano, el sector más cercano al kirchnerismo duro, sumaron a Julio Pereyra; y los sindicatos siguen agregando bancas: reelegirán Hugo Yasky (CTA) Vanesa Siley (judiciales) y llegará el bancario José Palazzo.  

image_2021-07-26_125919

Massa se anotó al menos dos diputadas propias por Buenos Aires: Marcela Passo y Mónica Litza, recordada por haber colaborado con varias de las reformas judiciales de Cambiemos en 2016, con el ahora presidente de la Cámara como compañero de bloque. En un puesto expectante quedó Micaela Morán, también del Frente Renovador. Se plegarán a Cecilia Moreau, vicejefa de bloque y mano derecha del presidente del tigrense. 

 Otro subgrupo que se empieza a diferenciar es el de gobernadores peronistas, no siempre dispuestos a colaborar con la agenda central, o "centralista", como les gusta señalar.

Hubo varias rebeliones silenciosas, como las modificaciones a la ley de biocombustibles de puntanos y pampeanos (incorporaron beneficios a las zonas lejos del puerto), o las ampliaciones presupuestarias exigidas por riojanos y catamarqueños. 

Los gobernadores del "norte grande", como se hacen llamar, se reúnen con periodicidad comandados por Jorge Capitanich y Gildo Insfrán y le anticiparon al ministro de Transporte Alexis Guerrera que promoverán una ley para garantizarse mayores subsidios al transporte. Sino, dicen, no aprobarán el presupuesto. 

Este grupo, junto al sanjuanino Sergio Uñac, fue el que intentó suspender las primarias, presentó un proyecto de ley pero cedió ante la decisión de postergarlas de Máximo, en una inusual alianza con el PRO. Los gobernadores no encontraron apoyo en la Rosada para dar la batalla y sufrieron la falta de lobby efectivo en el Congreso, que tal vez intenten saldar desde diciembre. 

La nueva ley de biocombustibles erosionó la relación de Cristian con Omar Perotti, el gobernador de Santa Fe, que tuvo que mudar del Senado a Diputados a Roberto Mirabella por cuestionar el proyecto en el recinto. Pasó a estar conducido por Máximo, en un bloque bien heterogéneo. Y, por ahora, unido. Fuentes: primerapagina.info y lapoliticaonline.com.ar

Te puede interesar