Del creador de los "brotes verdes" llega: "Vamos a un acuerdo cómplice, cínico y soft con el FMI"

Nacionales 22 de agosto de 2021 Por Visión Política
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El nuevo acuerdo con el Fondo Monetario puede que no sea una reestructuración cabal de los plazos de repago sujeto a reformas estructurales tal y como suele ser el caso de las líneas de crédito tradicionales del organismo, sino más bien un "parche sobre parche" que vaya reestructurando los vencimientos que están pactados de forma semestral, explicó este jueves Carlos Melconian.

Según expuso en un conversatorio organizado por IAEF por la mañana, para él la irrupción de la política exterior de Biden en las negociaciones con el Fondo puede traducirse en un acuerdo "con ayuda del Norte" que permita sortear el default en marzo, postergar el pago de 4.000 millones de dólares y que queden otros 44.000 millones de dólares de vencimientos en agenda sin reestructurar.

Por eso, calificó al posible acuerdo con el FMI de "cómplice, cínico y soft" en tanto no se van a plantear objetivos de mejoras estructurales para la economía, sino esquivar el default sin que, en el mejor de los casos, la macroeconomía se deteriore incluso más, un camino al borde "del acantilado".

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Así, por seis semestres el gobierno tendría que ir postergando vencimientos y mostrando resultados, algo difícil de encarar en 2023 y peor aun con la autoridad socavada de Alberto Fernández. ¿Qué gasto va a bajar este Gobierno? Te quisieron guardar y hacían la fiesta de cumpleaños. ¿Creés que hay autoridad para bajar el gasto público?", planteó.

En este sentido, destacó que aunque no lo puedan decir de forma desfachatada con él, Guzmán y Pesce cuentan con "el ángel de la inflación" para licuar el gasto público y el crecimiento explosivo en términos nominales de la deuda cuasifiscal, aunque aclaró que la preferencia del mercado por el corto plazo y la indexación de la deuda pública al CER también les pone límites.

En su análisis, distinguió entre los 100 días hasta los comicios electorales -en los que consideró que el statu quo puede ser un buen resultado- y los 800 días hasta las elecciones presidenciales, cuando "sí puede haber un cambio de régimen, siempre dentro de la democracia, aclaro". Al respecto, detalló que con este cambio se refiere a que haya un consenso al interior de la clase política para "encontrarle un piso a Berretalandia" para que el deterioro económico y cultural no se profundice; y también "por su propia supervivencia". 

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Puntualmente sobre la economía explicó que: "Volver al ripio [y alejarse del acantilado] es garantizar la estabilidad de esta inestabilidad" y no dejar que la situación empeore, algo que consideró factible de acá a los comicios de noviembre, pero aclaró que es un sendero "muy finito" porque la dinámica de las importaciones le mete presión al tipo de cambio, los precios internacionales y la cosecha ya están dando lo más que pueden dar. Sin embargo, no alcanza para sostenerse el modelo kirchnerista con super cepo se necesitan exportaciones que arrojen "cinco cifras" de superávit comercial.

Por eso, consideró que la medida "desprolija" del último jueves de ponerle un torniquete al contado con liquidación puede no ser la última restricción adicional sobre el cepo cambiario. Porque, si bien ve que el país va a una situación de "reserva netas neutras contando el oro", es decir que no se va a volver a tener reservas en negativo, hasta fin de año resta honrar compromisos por 900 millones de dólares por fuera de lo que los dólares del Fondo permitan cancelar. Y si los precios internacionales no acompañan o la brecha cambiaria se agranda, el panorama podría deteriorarse, explicó y recordó que: "Gracias a la Santa Soja que puso USD 10.000 millones esto no explotó el año pasado".

En el frente interno, recordó que el modelo con emisión que aumenta al 40%-50% interanual se traduce en cifras de inflación semejantes porque un 60% del déficit se cubre con emisión -lo que a la vez genera inflación y reduce el impacto del gasto social- incluso cuando el Gobierno está tomando deuda en el mercado de pesos. Específicamente, de los $1.800 millones que crecieron los depósitos en la primera mitad del año, solo $375 millones (un sexto) se convirtieron en crédito para el sector privado y el resto fue absorbido por la deuda pública.

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Finalmente, coincidió con el análisis de Mariel Fornoni de M&F sobre el cambio generacional del electorado y lo que eso puede significar en la valoración de la economía en los comicios: "El 40% de la gente que va a votar no está en condiciones de recordar lo que fue el 2001", dijo. Fuentes: primerapagina.info y lapoliticaonline.com.ar

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