Es un hijo de Cavallo: el ex funcionario Miguel Kiguel pronostica que "Se viene un verano turbulento"

Nacionales 28 de agosto de 2021 Por Visión Política
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La decisión del gobierno de mantener el dólar oficial relativamente planchado hasta las elecciones no es sostenible después del 16 de noviembre, "el momento de la verdad", en palabras de Miguel Kiguel, director ejecutivo de la consultora Econviews. Por eso, sin fatalismos, consideró que la calma del dólar se va a terminar con el recuento de los votos y se vendrá un "verano turbulento" para la divisa.

Según expuso este miércoles en un webinario organizado por el banco de inversiones Puente, la Argentina para funcionar necesita reservas "de las verdaderas", es decir las netas, por unos 35.000 millones de dólares como mínimo. Como actualmente tiene 11.200 millones de dólares (de los cuales 5.000 millones son Derechos Especiales de Giro del FMI que a fin de año dejarán de estar en las arcas del Banco Central) y pronostica que en diciembre serán unos 7.000 millones de dólares, el economista consideró que cualquier acuerdo con el Fondo Monetario Internacional va a exigir un programa que permita acumular entre 5.000 y 6.000 millones de dólares al año.

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El problema es que: "Con este tipo de cambio no se pueden acumular reservas, salvo que la soja suba a USD 800", sintetizó y recordó que para que el Banco Central consiga comprar dólares y retenerlos el tipo de cambio tiene que ser competitivo.

El otro problema es que: "Un ajuste del tipo de cambio es muy doloroso cuando hay inflación" y esta vez no solo habría que dejar que la competitividad cambiaria recupere el 15% que perdió contra los precios "y un poco más" también, sino que también hay un problema de precios relativos a corregir en materia de servicios regulados como internet, distribución eléctrica y agua potable. En este sentido, Kiguel diagnosticó que lo que está haciendo el gobierno es "postergar el momento de la verdad" porque tiene la economía "en modo electoral" con el inconveniente de que luego "sea más fuerte".

La otra condicionalidad del Fondo que Kiguel considera inevitable es alguna exigencia para reducir la brecha cambiaria que actualmente se ubica en el 80%. Para eso habría que subir tasas de interés, contener el contado con liquidación mediante un shock de confianza o dejar que el dólar suba más rápido que la inflación (a un ritmo que estimó del 5% o 6% mensual) o bien pasar por una devaluación "a la Fábrega" del 15%. Y si bien cree que el gobierno "hace bien en temblar" ante la idea de un salto del tipo de cambio, "este problema no desaparece solo".

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En este sentido destacó que es crucial un programa económico consistente en lo fiscal (aunque sin más impuestos por el impacto en la destrucción de empleo privado), cambiario y monetario para que la economía se recupere. "Somos un país más pobre", recordó y apuntó a la necesidad de recuperar el empleo formal que sigue por debajo de los niveles de 2018.

Y aunque consideró que "El Fondo no va ir a fondo con la negociación", tampoco consideró factible que el organismo mire para otro lado a la hora de llegar a un acuerdo que, de acuerdo al calendario de vencimientons, se necesita antes de terminado enero. El cronograma permitiría aprobarlo en el Congreso y luego someterlo a la votación del Directorio del FMI para que los siguientes desembolsos del organismo calcen justo con los pagos acordados por Macri para los que en marzo ya no van a quedar dólares.

En cambio, por el lado del déficit fiscal, el economista descartó que haya rispideces gracias a que Guzmán viene generando una baja gradual con un 3,5% esperado para este año y un 2,5% para el año que viene. Así, el grueso de las distorsiones del modo electoral se van a empezar a resolver terminados los comicios, razón por la que pronosticó que se viene "un verano turbulento" en materia cambiaria.

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Esta turbulencia, sin embargo, podría adelantarse a las PASO si el resultado lejos de quedar parejo entre los dos principales partidos, diera alguna sorpresa, aclaró.

Y, en el peor de los casos, podría traducirse en un escenario de acefalía en la negociación con el Fondo si el oficialismo perdiera por mucho, porque se generarían pases de facturas e internas "feroces" al interior de la coalición del Frente de Todos y se perdería gobernabilidad. Fuentes: primerapagina.info e infocielo.com

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