Es la inflación, estúpido: la campaña oficialista es densa y aburrida, un verdadero ladri el Catalán

Nacionales 04 de noviembre de 2021 Por Visión Política
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Queda apenas un puñado de días hasta el final de la campaña. Las últimas encuestas -todas, de un modo u otro-, la preocupación sostenida del oficialismo y el sentido común indican que la inflación terminó de imponerse como el tema económico y social más alarmante entre las PASO y la elección que viene. El congelamiento de precios no proyecta resultados más o menos palpables en lo que resta hasta el comicio, ni siquiera en la lógica del impacto inicial y breve, antes del destartalado final. El Gobierno, de todos modos, insiste con señales en la misma dirección: acaba de abrir un frente con los laboratorios. Resulta un recurso discursivo duro para asegurar el “voto propio”, de resultado incierto y con el agregado de la tensión interna.

Roberto Feletti dejó abierta ahora la posibilidad de avanzar con un control de precios de los medicamentos, que puso en alerta a las entidades del sector, a pesar de algunos lazos, y que siempre conlleva el riesgo de incrementos “preventivos”. Lo hizo en paralelo con una evaluación optimista del congelamiento de precios, básicamente en supermercados, con referencias a una desaceleración inflacionaria en la última semana de octubre. Es un tema discutible también en cuanto al impacto, porque parece desconocer que la mayoría del consumo popular -más de dos tercios del total- es canalizado a través de súper de barrio, almacenes y hasta kioscos. Es un problema complejo y lo único sencillo sería la idea de privilegiar el “mensaje”, sin reparar en que expone la falta de política de fondo.

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El oficialismo evaluó la derrota en las primarias de septiembre como una consecuencia de la situación económica, casi exclusivamente. La caída electoral descolocó al Gobierno y la crisis de gabinete precipitada por Cristina Fernández de Kirchner expuso que la mira del kirchnerismo duro apunta sin vueltas sobre el equipo económico del Presidente. La designación de Feletti tuvo significado interno además de endurecer posiciones como señal a su electorado, que en esa lógica sería paso ineludible para recuperar al menos parte del terreno perdido.

El secretario de Comercio Interior se mueve en función de esa realidad política de la interna, no en función de su jerarquía formal en el organigrama de gobierno. Ni antes el congelamiento de precios de más de mil productos ni ahora la advertencia sobre los medicamentos respetaron los pasos naturales en la fragmentada área de Economía. Martín Guzmán no es su ministro, pero sería su principal cara. No lo reconoce. Eso mismo alienta las versiones de pulseadas domésticas para recomponer el equipo de ministros después del domingo 14.

La lectura reducida de la derrota en las PASO colocó la economía en el centro de la nueva versión de campaña, a pesar de los esfuerzos por ampliar el foco con la línea del “”. Empezó como “plata en el bolsillo”, con diversos anuncios de asistencia. La frase de la “platita” desgastó prematuramente la idea, de manera ofensiva, y el efecto corrosivo de la inflación provocó un giro hacia el “cuidado” del bolsillo. Al margen de las consignas, el oficialismo registró que no se trataba ya de una respuesta frente a un cuadro considerado de retroceso inflacionario, aún en niveles altos. El IPC de septiembre con un registro de 3,5% puso en números algo que se percibía y las primeras proyecciones de octubre ratificaron la tendencia.

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Esa combinación provocó en el oficialismo un potente impacto. Había puesto el foco centralmente en el terreno de los ingresos y allí precisamente la situación tiende a agravarse. Las estimaciones de la mayoría de los consultores privados colocan el número de octubre en la línea de los 3 puntos porcentuales, y tal vez algo por encima.

Las encuestas que se vienen difundiendo -más allá de la tendencia de voto- exponen un cuadro difícil para el Gobierno. Desde las elecciones primarias hasta estos días -es decir, un largo recorrido que va desde el 12 de septiembre hasta fines de octubre-, no bajaron y en algunos casos crecieron los registros negativos sobre la gestión oficial -nacional y bonaerense- y en materia de imagen de sus principales referentes, empezando por el Presidente y CFK.

Y en cuanto a la inflación, tres de los últimos sondeos alcanzan para redondear una idea de lo que estaría pasando. Opinaia colocó la escalada de precios como principal preocupación social, seguida por otros dos renglones económicos, desempleo y pobreza. Después asoman otras cuestiones, como la inseguridad. Management & Fit anota que más del 60% de los encuestados considera que la situación económica actual está peor que hace un año y casi el mismo porcentaje, que va a empeorar en los próximos meses. Esa perspectiva negativa, fruto del cuadro actual, trepa al 70% en un relevamiento de Giacobbe & Asociados. Los trabajos que circulan en forma reservada no dicen otra cosa.

La estrategia publicitaria del Frente de Todos reserva para el último tramo de campaña una vuelta con el mensaje del “”, resumido en afirmar que fue escuchado el mensaje las primarias y se dieron respuestas de asistencia económica. La inflación pone en crisis las consignas, que además no terminan de articular con el discurso de polarización. Feletti, entre tanto, se mueve como un funcionario con poder más allá del cargo. Hoy, por ejemplo, mantendría conversaciones con Carla Vizzotti y las autoridades del PAMI. Un mensaje con sentido múltiple. Refiere a la campaña y los precios, también a la interna. Fuentes: primerapagina.info e infobae.com

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