El Yeti Feletti ataca de nuevo: el ministro de economía de facto contra los tibios Guzmán y Kulfas

Nacionales 25 de noviembre de 2021 Por Visión Política
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La reunión del último jueves entre los ministros Kulfas, Guzmán y Domínguez con el secretario de Comercio llegó a una conclusión unánime: algo hay que hacer para evitar que el aumento de los precios internacionales de la carne se traduzca en más inflación sobre la canasta argentina de los alimentos. La palabra estrella del encuentro fue "desacople".

Sin embargo, no hubo unanimidad en qué criterio seguir. Como adelantó este medio, las propuestas que volcó Feletti sobre la mesa fueron dos de manual de Economía: o subir las retenciones a la carne o armar un fideicomiso similar al que se aplica para la industria aceitera que cubre con parte de los derechos de exportación los costos para sostener los precios del mercado interno.

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Este medio pudo saber que darle injerencias al secretario de Comercio para subir las retenciones a la carne despertó reticencias en Guzmán quien, junto a Kulfas, entienden que la prioridad en materia macroeconómica es acumular dólares, es decir, dinamizar las exportaciones de todos los sectores que sean posibles -como lo evidencian las iniciativas de Desarrollo Productivo por promover las ventas al extranjero de las pymes de todos los rubros-.

Y Guzmán sabe que subir las retenciones solo surte el efecto de desacoplar los precios internacionales de los precios domésticos si se logra disuadir las ventas en el extranjero y volcar esa oferta al mercado interno. En otras palabras, para que las retenciones sean efectivas como medida para contener los precios, sí o sí el Banco Central recibirá menos liquidación de dólares por el lado de los frigoríficos.

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De allí que la respuesta de Guzmán a las propuestas de Feletti haya sido buscar dilatarlas en la búsqueda de un consenso más amplio con las mesas económicas ampliadas de las que participan también Pesce, Marcó del Pont y otros ministros.

La dilación puede incluso exagerarse si se entra en una revisión más profunda entre los objetivos contrapuestos de los ministerios. Cabandié, por ejemplo, busca la reducción de la actividad ganadera por sus efectos sobre el calentamiento global en tanto las flatulencias de los bovinos son una de las grandes fuentes de metano liberado a la atmósfera. En cambio, Domínguez busca la recomposición del stock ganadero y un incremento en la actividad agropecuaria.

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En este sentido, el troceo que promueve Kulfas en piezas de unos 34 kilos puede convertirse en una alternativa que permita abordar los múltiples objetivos de los ministros. Es que al dejar de vender la media res al mercado local, se puede garantizar que haya suficiente disponibilidad de cuartos traseros para el mercado premium europeo y cosechar las mieles en términos de exportaciones de los altos precios internacionales; y a la misma vez ir en busca de nuevos mercados de para los cortes más exclusivos. Así no solo Guzmán podría sostener un buen volumen de exportaciones, sino que los productores verían una remuneración elevada para sus inversiones.

A  cambio de esa remuneración elevada sobre ciertos cortes de exportación, los productores podrían reducir los márgenes de rentabilidad sobre cortes más populares típicos del centro de la vaca como el vacío, el asado o el matambre. Y también sobre los cortes más duros, como la paleta, que se destinen al mercado interno, mientras que el grueso de estos se pueden destinar a los mercados asiáticos y acrecentar los volúmenes exportados garantizando una cuota para el mercado interno.

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Para esto es clave que Domínguez consiga dinamizar las inversiones en el sector para hacer crecer paulatinamente el stock de cabezas de ganado para poder atender al mercado interno y a un mercado externo cada vez mayor.

No obstante esta medida no cuenta con el apoyo de los últimos eslabones del sector cárnico, que la consideran como un inminente fracaso en la medida en que encarece los costos de transporte de la carne para el mercado interno. En este sentido, la asimilan a una vieja propuesta de Felipe Solá en los años 90 cuando era ministro de Agricultura y Ganadería que terminó en la nada. Incluso si podría evitarles a los exportadores del sector un aumento de las retenciones que, de acuerdo a estimaciones de la Secretaría de Comercio podrían subir del 9% actual hasta un 12% para conseguir el desacople de los precios buscado. Fuentes: primerapagina.info y lapoliticaonline.com.ar

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